Oliva ha sabido conservar su casco antiguo con el trazado urbanístico original de la época floreciente medieval. Se puede pasear por la antigua vila cristiana entre sus iglesias, casas señoriales, antiguos portales y museos. Y subir al antiguo barrio morisco del raval que conserva sus típicas calles empinadas y angostas labradas sobre la piedra. Nuestra ciudad, impregnada de historia por el paso de multitud de pueblos y culturas, acaba siempre sorprendiendo y cautivando al afortunado visitante que se adentra en ella