Antiguamente en Oliva, la feria era una reunión anual de mercaderes y negociantes de toda clase para llevar a cabo ventas e intercambios comerciales. Se hacían toda clase de tratos de trabajo, de compra y venta de tierras, de productos agrícolas y de ganado. Se cerraban pactos matrimoniales y acuerdos familiares. Las ferias, nacieron de los privilegios que concedían los reyes con la finalidad de conseguir estimular y consolidar la actividad económica de sus dominios. Terminaron convirtiéndose en un acontecimiento económico anual. Para mucha gente era la única oportunidad que tenían al año de relacionarse con el mundo exterior. Esta convivencia favorecía toda clase de intercambios culturales y sociales.
Las nuevas formas de intercambio comercial han hecho que desaparecieran sus funciones comerciales y la parte de la fiesta y diversión que la acompañaba se ha convertido en su única razón de ser.
Se ha recuperado el “Tío de la Porra”, especial banda de música de charanga que da inicio a las fiestas de Oliva. Durante una semana se instala una gran feria de atracciones que hace las delicias de los niños y los jóvenes, acompañado de una activa semana deportiva, diferentes actos culturales y una emocionante carrera de camareros. Son días especiales para romper con las tareas cotidianas y disfrutar bailando en las verbenas durante esas noches donde ya se siente el calor del verano.
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