Con la llegada de la primavera, Oliva se prepara para vivir la gran Semana Fallera. Todo un escenario de música, colores y olores se desarrolla en las calles.
Las fallas, magníficos monumentos de cartón y madera, representan escenas figurativas de la vida cotidiana de los olivenses. Los “ninots” son la caricatura de políticos, artistas, amantes, ecologistas, futbolistas y todo un sinfín de aquellos que sin querer se ven reflejados en la falla.
En los años 60 se planta la primera falla en Oliva, aunque todos aseguran que los falleros, un poco entonados, la quemaron antes de hora. En 1982 a raíz de la creación de una comisión fallera se plantan en Oliva 5 fallas por los distintos barrios de la ciudad.
Todas las manifestaciones relacionadas con las fallas, como carteles, obras de teatro, “llibrets” y hasta la proclamación de cada fallera y su corte suponen la participación en competiciones con galardón.
Fallas infantiles y mayores son premiadas por su gracia e ingenio, por su bello y artístico colorido y por la monumentalidad de sus caricaturescas esculturas. Las bellas falleras lucen sus hermosos y ricos trajes, siempre sonrientes en medio del gentío.
Una de las peculiaridades de la Semana Fallera es la Cabalgata del Ninot, en donde se da rienda suelta a los más atrevidos disfraces.
La ofrenda de flores a la Virgen del Rebollet es uno de los actos más emotivos, donde mujeres y niñas son portadoras de perfumados ramos de flores...
...Y llega la noche mágica de la “cremà” donde el fuego será el protagonista principal.
Es todo un ritual el recorrido por este mundo de fantasía envuelto en llamas, empezando por la falla menos agraciada y finalizando con la mejor galardonada donde agua y fuego se dan cita para finalizar la fiesta en medio de la algarabía provocada por el crepitar de las llamas.
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