Ya encontramos referencias del carnaval en el s .XVIII cuando el pueblo acudió al jurista Gregorio Maians solicitando su opinión sobre la continuidad de los disfraces, el cual decide que en base a las condenas de los padres de la iglesia y las prohibiciones reales, no era conveniente disfrazarse y enmascararse por Carnaval: las máscaras las inventó la serpiente para tentar a Eva. Nos podemos imaginar como era el Carnaval medieval en Oliva.
Una de las costumbres de finales del siglo XIX era la de cubrirse de harina, arrastrar hileras de botes, latas, cacerolas, etc.
En los últimos años, los actos a destacar son el gran desfile por el casco histórico, el divertido baile de disfraces , atracciones infantiles, pasacalles,...
La ciudad entera se disfraza con la complicidad de todos, en la que cada uno se convierte en aquello que siempre quiso ser y nunca se atrevió a manifestar.
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